|
|
Un niño y una niña, que eran vecinos, jugaban juntos casi todo el día, y como iban a la misma iglesia, juntos también aceptaron a Jesús como su Salvador.Un buen día el niño dijo a su mamá: "No me cabe la menor duda de que Ema verdaderamente se convirtió en una excelente cristiana." La madre le preguntó por qué tenía tanta seguridad de eso, a lo que el niño replicó: "Porque juega como una niña cristiana. Si le quito todos los juguetes, no se impacienta y antes de aceptar a Jesús, se disgustaba por todo y era egoísta. Nunca jugaba como yo deseaba, sino que siempre había yo de darle la preferencia, para evitar que me dijera: "Ya no juego contigo, eres un mal muchacho". |