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Lista de Ilustraciones sobre la Jactancia:
Resignadamente se retiró el vencido a un matorral, ocultándose allí. En cambio el vencedor orgulloso se subió a una tapia alta dándose a cantar con gran estruendo. Mas no tardó un águila en caerle y raptarlo. Desde entonces el gallo que había perdido la riña se quedo con todo el gallinero. A quien hace alarde de sus propios éxitos, no tarda en aparecerle quien se los arrebate. Fábula de Esopo
Un alfiler y una aguja encontrándose en una cesta de labores y no teniendo nada qué hacer, empezaron a reñir, como suele suceder entre gentes ociosas, entablándose la siguiente disputa. --¿De qué utilidad eres tú? –dijo el alfiler a la aguja--; y ¿cómo piensas pasar la vida sin cabeza? --Y a ti –respondió la aguja en tono agudo--, ¿de qué te sirve la cabeza si no tienes ojo?. --¿Y de qué te sirve el ojo si siempre tienes algo en él? --Pues yo, con algo en mi ojo, puedo hacer mucho más que tú. --Sí; pero tu vida será muy corta, pues depende de tu hilo. Mientras hablaban así el alfiler y la aguja, entró una niña deseando coser, tomó la aguja y echó mano a la obra por algunos momentos; pero tuvo la mala suerte de que se rompiera el ojo de la aguja. Después cogió el alfiler, y atándole el hilo a la cabeza procuró acabar su labor; pero tal fue la fuerza empleada que le arrancó la cabeza y disgustada lo echó con la aguja en la cesta y se fue. --Conque aquí estamos de nuevo –se dijeron--, parece que el infortunio nos ha hecho comprender nuestra pequeñez; no tenemos ya motivo para reñir. --¡Cómo nos asemejamos a los seres humanos que disputan acerca de sus dones y aptitudes hasta que los pierden, y luego… echados en el polvo, como nosotros, descubren que son hermanos!
Con frecuencia hemos visto aun niño que anda contoneándose para lucir, ante quienes lo ven, su ropa nueva; y al tropezar y caer llora lo más fuerte que pueda al ver su vestido sucio por la tierra o por el lodo del piso. De parecida manera, Dios ha puesto en ti muchas gracias, muchas cualidades o virtudes y te ha concedido muchos dones. Puede ser que al pensar en estas cosas te jactes por ellas y desdeñes a quien no las tienen, como lo hicieron Roboam y Nabucodonosor al pensar en su respectiva grandeza, y como ellas cayeron así también tú caigas. Y puede ser que cuando estés caído, en lugar de hacer alarde de lo que tenias y en lugar de hacer alarde de lo que tenías y en lugar de jactarte por ello, te pongas a llorar como aquel niño imprudente: por que tu traje de muchos colores se ha ensuciado y se ha manchado en la caída.- Cawday, adaptación.
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