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"SI ACASO ES TU VOLUNTAD" |
Supe
de un caso en que un ministro oraba sobre un niño agonizante, diciendo: “Si
acaso es tu voluntad, Señor, déjanoslo...” El alma de la pobre madre,
anhelante por su amado, exclamó: “Debe ser su voluntad; ya no puedo sufrir
‘acasos’”. El buen ministro se detuvo.
Para
sorpresa de muchos, el niño se recobró, y la madre, después de sufrir casi el
martirio por la mala conducta de este niño en su juventud, vivió para verlo
colgado antes de los veintidós años de edad.