|
Sabiduría Sacrificio Salvación Santidad Santificar Satanás Sed Seguridad Semejantes Sermones Servicio Servicios Silencio Soberbia Sobornos Suficiencia Sufrimiento
| |
-
-
-
 |
|
Cuando yo era niño, en la granja mi papá, mi hermano
y yo solíamos visitar la granja del vecino para compartir productos y labores.
El vecino tenía un pequeño perro escandaloso que me asustaba mucho. Cuando
salía corriendo, mi papá y mi hermano no huían, pero yo sí. ¡Adivinen a
quién correteaba el perrito! En una ocasión, escapé subiéndome a la
camioneta mientras el perrito me ladraba desde abajo.
Todos los demás se daban cuenta que el perrito no
tenía poder sobre mí, salvo el que yo le concedía. Además, no tenía ningún
poder innato de echarme hasta arriba de la camioneta; era mi creencia la que me
subía allí. Ese perro me controlaba al usar mi mente, mis emociones, mi
voluntad y mis músculos, los cuales estaban motivados por temor. Finalmente me
armé de valor y bajé con un brinco de la camioneta, le eché una piedrita al
perro… y para sorpresa mía, ¡corrió!
Satanás es como el perro escandaloso: engaña a las
personas para que le teman más a él que a Dios. El poder de Satanás está en
la mentira, y cuando su mentira se expone con la verdad, sus planes se deshacen.
- Neil T. Anderson, "Rompiendo Las Cadenas", p.
27

 |
|
Te vi ayer cuando comenzabas tus tareas diarias. Te
levantaste sin ni siquiera orar a tu "Dios". En todo el día no
hiciste nada de oración; de hecho, ni recordaste bendecir tus alimentos. Eres
muy desagradecido con tu Dios, y eso me gusta de ti. También me agradaba la
enorme flojera que demuestras siempre en lo que se refiere a tu crecimiento
cristiano. Rara vez lees la Biblia y cuando lo haces estás cansado. Oras muy
poco y muchas veces recitas palabras que no meditas.
Por cualquier pretexto llegas tarde o faltas a tus reuniones de formación.
¿qué decir de tus quejas?, al cooperar en la evangelización o diezmo. Todo
eso es útil para mí. No puedo describirte como me alegra que en todo éste
tiempo en que estás siguiendo a tu Dios, no hayas cambiado tu manera de
comportarte.
Tantos años, y sigues como al principio, crees que no tienes nada que cambiar.
Me encantas. Recuerda que tú y yo hemos pasado muchos años juntos, y aún te
detesto. Es más, te odio porque odio a tu Padre. Solamente te estoy usando para
molestarlo. Él me echa del Cielo y yo voy a utilizarte mientras pueda para
vengarme de Él. Mira ignorante, tu eres tan idiota que me has cedido tu
existencia y yo voy a hacer que vivas un verdadero infierno en vida.
Aún estaremos juntos doblemente, y esto realmente va a dolerle a tu Dios. Con
tu cooperación voy a mostrar quien realmente es el que gobierna tu vida. Con
todos los momentos rendidos que nos hemos pasado. Hemos disfrutado juntos muchas
películas XXX, y ¿qué decir de las veces que hemos ido a los
"espectáculos artísticos en vivo?" Aquel día de tu debilidad con
aquella persona simpática, ¡que bien nos la pasamos!. Pero más me agrada que
no te arrepientes, sino que reconoces que eres joven y tienes derecho a gozar la
vida, piensas que solo eres cuerpo y no tienes un alma que guardar para la
eternidad. No hay duda: eres de los míos.
Disfruto mucho los chistes colorados que dices, y que escuchas. Te ríes por lo
gracioso de ellos, yo me río de ver a un hijo de Dios participando en eso. El
hecho es que ambos la pasamos bien. La música, vulgar y de doble sentido que
escuchas me encanta. ¿Cómo sabes cuales son los grupos que me gusta escuchar?
También disfruto mucho cuando difamas y te revelas contra tu Dios. Me siento
feliz cuando te veo bailando y haciendo ese tipo de movimientos que tanto
fascinan, ¡cómo lo disfruto! Ciertamente cuando vas y te diviertes sanamente,
me desilusionas, pero no hay problema, siempre habrá otra oportunidad.
Hay veces que me haces servicios increíbles cuando das malos ejemplos a los
niños o cuando les permites que se desvíen de su inocencia, por medio de la
televisión o cosas por el estilo. Son tan perceptivos que fácilmente imitan lo
que ven. Te lo agradezco mucho. Lo que más me agrada es que rara vez tengo que
tentarte, casi siempre caes por tu cuenta.
Buscas los momentos propicios, te expones a situaciones peligrosas; buscas mis
ambientes. Si tuvieras algo de sesos cambiarías de ambiente y compañías;
recurrirías a la Iglesia y entregarías realmente tu vida al que dices llamar
"tu Dios", y aún vivir más el resto de tus años
bajo la guía del Espíritu Santo. No acostumbro enviar este tipo de mensajes,
pero eres tan conformista espiritualmente que no creo que vayas a cambiar.
No mal entiendas, aún te odio y no me interesas en lo
más mínimo. Si te busco es porque me agrada tu manera de comportarte y hace
quedar en ridículo a Jesucristo.
Tu enemigo que te odia. Satanás, o como me quieras llamar.

 |
|
Pocas
horas antes de su muerte, Juan Knox despertó y cuando se le preguntó la causa
de un suspiro muy profundo que se le oyó, dijo: “Durante mi frágil vida
sostuve muchos altercados y luchas con Satanás; pero ahora ese león rugiente
me ha atacado de una manera furiosa y ha usado toda su habilidad para devorarme.
Antes, con frecuencia, él había puesto mis pecados ante mis ojos tentándome a
desesperar y a ofuscarme con las fascinaciones del mundo; pero con la espada del
Espíritu que es La Palabra de Dios, no pudo prevalecer. Ahora me ha atacado de
otra manera: esta serpiente astuta se ha esforzado para convencerme de que no
merezco del cielo ni las bendiciones eternas por el fiel desempeño de mi
ministerio. Pero doy gracias a Dios porque Dios mismo me ha capacitado para
vencer y ahuyentar a este enemigo tan fiero”.

|